Una mañana de primavera del 2019 recibí una llamada de Josep M. Vallés, Director Gerente de la Fundación Smart Baby, contándome un proyecto en el cual quería que participara, se trataba de desarrollar una acción de Seguridad Vial y Humanitaria en Marruecos haciendo un Raid. Previo a la charla me envió un vídeo para hacerme una idea del proyecto y como ejecutarlo y la idea era genial y conforme iba avanzando la conversación, tal y como me la estaba contando, con esa motivación, pasión e ilusión, me iba de ello contagiando, así que sin dudarlo le dije que contara conmigo para desarrollar esa acción, no podía perder la oportunidad de poder colaborar, ayudar y aprender a la misma vez.

Así que intenté cuadrar los días para poder acompañarlo a él y a su equipo en este proyecto. Al poco tiempo estaba en Madrid con todo su equipo para coger un vuelo hacia Ouarzazate (Marruecos)y  una vez llegado allí recogimos unos coches de alquiler y fuimos haciendo una ruta pasando por Zagora, Tansifte, Tamezmoute hasta llegar a Alnif que es dónde se encontraba el hotel.Esa tarde noche planificamos como íbamos a desarrollar la acción.

Por la mañana temprano, con un amanecer precioso, partimos desde Alnif  hacia Bni M’Hamed Sijelmass para hacer una de las entregas de ayuda humanitaria. Llegado al lugar nos estaban esperando las autoridades  para la entrega, una entrega llena de emociones vivida por todo el equipo. Una vez finalizada la entrega comimos en el desierto y continuamos la ruta hacia el hotel donde esa misma tarde se dieron diferentes conferencias de Seguridad Vial y rescate con el sistema SIPE.

Al día siguiente, partimos desde Alnif, pasando también por Er-Rissani, H’Ssyia, recorriendo pistas y dunas para llegar a los lugares concertados. Allí se hizo la segunda entrega de ayuda humanitaria volviendo a sentir emociones difíciles de explicar,  con una sonrisa te lo dan todo, una lección de humildad y humanidad. Después de la entrega continuamos la ruta parando a comer un bocadillo en el desierto debajo de un gran árbol. Os preguntareis: ¿ un árbol en el desierto?, pues si, y gracias a ese árbol, el Argán,  hallamos la única sombra que había en todo el desierto dónde nos encontrábamos a unas temperaturas de 40º a la sombra nunca mejor dicho. Continuamos la ruta hasta llegar al hotel, donde después de esa necesitada ducha tras un largo día, continuamos con las charlas de Seguridad Vial a diferentes empresas.

Al día siguiente salimos de Ouarzazate hacia kasbah de Ait-Ben-Haddou, repartiendo las últimas ayudas por las aldeas que íbamos pasando, aprovechando este último día para hacer un poco de turismo por kasbah de Ait-Ben-Haddou y los estudios de cine Atlas, donde paramos para comer. Antes de partir hacia el aeropuerto de Ouarzazate, hicimos  balance de esta experiencia, y sin dejar de darle vueltas y reflexionar sobre esta gran vivencia,  que no dudaría en repetir, sólo puedo decir, y en esto creo que coincidimos todos mis compañeros de viaje, que ha sido una experiencia inolvidable llena de aventura, anécdotas, convivencia, compañerismo, solidaridad, humanidad, sentimientos, amistad, cultura, trabajo, esfuerzo, dedicación, …. Ya de vuelta a casa sólo quería agradecer, a cada uno de los miembros del equipo de viaje, haberme dado la oportunidad de vivir y compartir esta experiencia, imposible de calificar, ya que como dice este Proverbio Árabe:

“ Las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por las huellas que dejan”.

Agradecer a  Josep y Elena por marcar esta huella que recordaremos todos siempre.