Son cada vez más coches eléctricos en la carretera, muchos conductores están inseguros sobre lo que deben o no deben hacer en caso de colisión. Los motores eléctricos presentan nuevos desafíos para los equipos de rescate. De hecho, como cualquier otro vehículo, los eléctricos están equipados con componentes de seguridad en caso de accidentes. Por ejemplo, los semiconductores de Bosch ayudan a prevenir el riesgo de descargas eléctricas después de un accidente mediante microchips, especialmente diseñados para desactivar, en una fracción de segundo, los circuitos eléctricos del vehículo. Esto permite que los equipos de rescate se pongan a trabajar inmediatamente y asegura que el personal de primeros auxilios y los ocupantes del vehículo permanezcan seguros. “Nuestra tecnología de semiconductores desempeña un papel fundamental en la seguridad de los vehículos híbridos y eléctricos”, afirma Jens Fabrowsky, miembro de la dirección ejecutiva de la división Automotive Electronics de Bosch. La compañía suministra a los fabricantes de vehículos chips semiconductores para su incorporación en sistemas especiales que desconectan la batería de forma segura en caso de accidente. “Ante el creciente número de vehículos eléctricos que podrían estar implicados en colisiones, estos sistemas son absolutamente esenciales si queremos cumplir nuestra misión de ayudar y rescatar a los afectados en siniestros viales de la manera más rápida y segura posible”, añade Karl-Heinz Knorr, vicepresidente de la Asociación Alemana de Bomberos (DFV).

Las explosiones controladas aíslan los cables

Para muchas personas, los cables deteriorados como consecuencia de un siniestro son motivo de preocupación: la corriente de la batería podría filtrarse a la carrocería metálica de un coche híbrido o totalmente eléctrico. Después de todo, estas baterías están diseñadas para suministrar una tensión de 400 a 800 voltios. Pero pueden estar seguros: los chips semiconductores de Bosch se encargan de que la batería de alta tensión se desconecte automáticamente, de modo que nadie en el lugar del accidente (ocupantes del vehículo, así como personal de rescate y primeros auxilios) entre en contacto con los componentes portadores de corriente. Los dispositivos semiconductores forman parte de un sistema de interruptores de seguridad pirotécnicos denominados pirofusibles. Estos sistemas “apagan” secciones enteras de la conexión del cable a la batería de alta tensión por medio de cargas explosivas en miniatura, cerrando así rápida y eficazmente el flujo de energía. Los semiconductores de Bosch desempeñan un papel decisivo en estos sistemas. Si por ejemplo, el sensor del airbag detecta un impacto, los diminutos dispositivos, que no miden más de diez por diez milímetros y pesan sólo unos pocos gramos, activan el pirofusible. Esto desencadena pequeñas explosiones que introducen una brecha en el cable de alto voltaje entre la unidad de la batería y los dispositivos electrónicos, desconectando ambos. Al cortar el flujo de corriente de esta manera, se elimina el riesgo de descarga eléctrica o incendio.

Circuitos complejos en unos pocos milímetros cuadrados de silicio.

El sistema IC de airbag integrado CG912 utilizado en el sistema pirofusible es un circuito integrado específico de la aplicación o ASIC. La aplicación específica en este caso es la seguridad en el automóvil. “Nuestros ASIC, que no son más grandes que una uña y, sin embargo, están llenos de millones de transistores, están diseñados a medida para activar funciones de seguridad de forma fiable en una fracción de segundo”, dice Fabrowsky.

Originalmente desarrollado por Bosch para activar la liberación de los airbags, el CG912 ha funcionado de forma fiable millones de veces en esta aplicación. Los vehículos modernos contienen docenas de circuitos integrados para controlar no solo las funciones de seguridad, como los airbags y los pretensores del cinturón, sino también el control de crucero, los sensores de distancia, el asistente de luz de carretera, la ayuda al mantenimiento del carril, los sensores de lluvia y el detector de somnolencia del conductor. “Hoy en día, apenas existe un área de la ingeniería de automoción que no implique el uso de microchips”, dice Fabrowsky.